Capitalismo de Plataformas disfrazado de Economía Colaborativa

Los Orígenes de esta evolución

La Economía Colaborativa cobra protagonismo a raíz de la crisis que se desencadenó en 2008 debido a la inconformidad de una parte de la sociedadmundial cansada de sufrir las consecuencias de un modelo económico y una forma de gobernar que se manifiestan totalmente desgastadas.

Se dieron 4 factores clave:
– Los mercados no estaban funcionando ya que no eran eficientes ni estables.
– El sistema político no era capaz de corregir los fallos de mercado.
– Los sistemas económicos y políticos eran injustos.
– Todo esto unido a la conciencia que comienzan a tomar algunos de:
o Las grandes cantidades de recursos infrautilizados.
o La incapacidad de generar empleo para todos.

De ahí surge la idea de que una solución novedosa que podría incidir en el desarrollo a través de un crecimiento económico inteligente, sostenible e integrador y que derivaría en:
– La creación de empleos
– Mejora de la productividad
– Incremento de la cohesión social

Esta solución novedosa era la Economía Colaborativa optimizada a través del desarrollo de plataformas tecnológicas a través de las cuales se optimizarían activos sub-utilizados gracias a que podemos compartirlos, intercambiarlos (trueque) o alquilarlos.

En definitiva, este modelo permitiría que la gente se viera inmersa en un proceso de innovación social que abriría la ventana a intercambios justos entre iguales donde se tiene busca el acceso a una serie de beneficios:
– Disfrutar de determinados bienes y servicios sin los costes asociados que conlleva el ser propietario.

-Ahorro de dinero, espacio y tiempo.
– Conocer gente y reconvertirse en ciudadanos activos, reconfigurando el sentido de comunidad y de ciudadanía.
Ej. cuando nació COACHSURFING los usuarios cedían altruistamente una habitación a miembros de la comunidad a cambio de que éstos a su vez se la cedieran a los primeros, mientras que en su “evolucionada” sucesora, AIRBNB se
hace abiertamente por dinero.

Pero la optimización de esa actividad a través del desarrollo de plataformas tecnológicas ha provocado que el Capitalismo viera una oportunidad de negocio: la mercantilización.

Rápidamente se ve por parte de determinados sectores capitalistas (empresas con inversiones millonarias, fondos de capital riesgo), la posibilidad de generación de negocio, con unas condiciones laborales precarias, costes reducidos y todo ello amparado por un vacío legal que convierten estas prácticas en “permitidas”.

En muy poco tiempo ha pasado de ser una práctica residual de trueque o intercambio a mover miles de millones de euros. Se ha metido en el mismo saco a bancos del tiempo y a UBER, por ejemplo, y deberíamos llamar las cosas por su nombre.

Para justificar esta incongruencia surgen interesadamente los términos “economías de demanda” y “economías de acceso” que desvirtúan el propósito inicial de la Economía Colaborativa, quedando una diferenciación de la siguiente forma:
– Economía colaborativa: relaciones entre iguales a través de una plataforma que no presta el servicio subyacente y cuyo objeto es generar un aprovechamiento eficiente de los bienes o recursos ya existentes e
infrautilizados. Ej. Wallapop, Blablacar…

– Economía bajo demanda: relaciones entre un profesional y un consumidor a través de la plataforma a demanda del consumidor y prestándose con ánimo de lucro. Ej. Uber y Cabify o los de reparto como Glovo o Deliveroo.

– Economía de acceso: Una empresa con fines comerciales pone a disposición de los usuarios un servicio con fines comerciales. Ej Car2go ó BlueMove. ¿Puede considerarse esto economía colaborativa?  Es mas bien el
tradicional negocio del alquiler cuya única novedad es el acceso mediante Internet

Nos enfrentamos al nuevo CAPITALISMO DE PLATAFORMAS

En diciembre de 2017 la Inspección de Trabajo en Valencia dictaminó que los repartidores de comida de Deliveroo deberían ser asalariados, y no autónomos.

Días más tarde, UGT presentó una denuncia ante la Inspección de Trabajo de la Seguridad Social contra esta empresa y contra Glovo, UberEats y Stuart, cuyos modelos de trabajo son similares. El sindicato denuncia que los repartidores mantienen una “relación laboral encubierta” con estas empresas, es decir, que son asalariados, pero estas no lo reconocen y contratan sus servicios como autónomos.

Proliferan sus conflictos en los tribunales con batallas judiciales en todo el mundo por los derechos laborales de los trabajadores

Pero sabéis lo más curioso, a estas trabajadoras y trabajadores, les dirige realmente un algoritmo. Sí, sí simplificando mucho un programa informático que les asigna las tareas, que controla sus tiempos y sabe si los clientes están satisfechos con su labor. Algoritmo que recoge toda esa información para tenerla en cuenta en la asignación de nuevos trabajos. Es decir quien determina si un trabajador o trabajadora cobra ese día y en qué cuantía es una máquina.

Ante esta situación, ¿creéis que es necesaria una modificación de la normativa laboral actual?

En opinión de El día que pasó sí. No podemos dejar en manos de la interpretación de los jueces esta nueva relación laboral. Debe regularse, primero para no saturar los tribunales, segundo para ayudar a la justicia a realizar su trabajo y tercero para unificar los criterios a nivel al menos europeo.

Veremos cómo evoluciona todo este problema que no es ni mucho menos baladí. Mientras tanto según la Eurocámara el 70% de los trabajadores que son dirigidos por los algoritmos de las plataformas mal definidas como colaborativas, siguen sin protección social y con ingresos hasta un 62% más bajos que la media.

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