La lucha obrera ante el Capitalismo de Plataformas

El Capitalismo de Plataformas está cogiendo cada vez más auge aprovechando la irrupción de la tecnología y de los vacíos legales todavía existentes.

Lo ideal sería luchar contra esta nueva economía pero la fuerza de los lobbies y de los fondos de inversión propietarios de muchas de estas plataformas y su fundamentación en la economía de mercado, hace difícil conseguir su desaparición.

Pero esto no debe ser justificación para que no luchemos en varios frentes para, si no erradicar, sí al menos controlar y regular de una vez por todas este germen de precariedad y abuso. De lo contrario, sufriremos una nueva vuelta de tuerca que nos conducirá a una precariedad laboral todavía mayor de la que vivimos actualmente por parte de la clase obrera.

El problema es cómo. Decía Marx que la historia de la humanidad es la lucha de clases. Pero las clases sociales han variado mucho desde Marx.

Durante el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial se produjo un pacto entre el mundo del trabajo y el mundo del capital en que se aceptaba la propiedad privada de los medios de producción a cambio del establecimiento del estado de bienestar y de las subidas salariales acordes al incremento de la productividad.

Sin embargo, a  finales de los 70 el liberalismo coge fuerza y frena los avances de la clase trabajadora favoreciéndose la concentración de la riqueza en manos de unos pocos. Estos pocos, curiosamente cada vez pagan menos impuestos y tienen más poder e influencia en los estados.

Por tanto, el fordismo que ha estado manteniendo el Matrix Capitalismo en el que vivimos, donde Estado y sindicatos tienen cierta capacidad de determinar y/o negociar aspectos como salarios mínimos, legislación laboral o acuerdos colectivos pierden fuerza y si nadie lo remedia se verán sustituidos por lobbies y fondos de inversión que ejercen un gran poder e influencia sobre las decisiones políticas, y en concreto sobre la legislación laboral, legislación que, bien sea por restricción u omisión, va haciendo que cada vez se recorten más los derechos y las rentas de la clase trabajadora en favor de las rentas del capital.

La irrupción de la tecnología no ayuda mucho. De hecho, el nuevo capitalismo de plataformas está modificando la relación entre empresario y trabajador. Las planificación del trabajo, el dinero que va a percibir cada mes el falso autónomo víctima de estas plataformas viene determinado por una máquina, en concreto por un algoritmo. Y en el futuro gran parte de los procesos, incluso de las decisiones gerenciales de muchas empresas vendrá determinado por el blockchain.

Panorama oscuro el que se nos presenta a los pobres currantes, salvo que nos reinventemos también la clase obrera y adaptemos nuestra lucha a los nuevos tiempos.

Esperanza, ilusión y ¡lucha!

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